negocio

negocio

Yo hago el negocio de los por venir: prevengo a los que aún no son, para que sepan ser a costa de los que no son como debían ser.

Tú no tienes, como yo, procesos que te traigan a aquí. Sócrates: Lo que me trae aquí es peor que un proceso, es lo que los atenienses llaman negocio de Estado.

De estudiante llevó siempre las mejores notas, y en el despacho de mi padre se aplicó tanto, que muy pronto pudo entrar en el negocio.

Hans Christian Andersen

-Y ese cimbel, ¿se puée saber quién es? -Si es que me juras guardar el secreto si el negocio no te conviene, más vivo entoavía. -Yo soy una sepurtura pa guardar toítos los secretos.

Por supuesto que nadie le creería. El negocio pordiosero deja grandes ganancias. Y aquella mujer parecía contar con los cachivaches adecuados para la miseria vivendis.

Antonio Domínguez Hidalgo

Juntándose a Pompeyo, fue buen ciudadano y dos veces buen hijo. Aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra.

En el interior del negocio, cómplice de la pobreza del hombre mísero, se escucha el escándalo lujurioso producido por las disputas que de vez en vez surgen entre los ebrios.

Antonio Domínguez Hidalgo

se sirve prevenirme en la real orden que sobre este negocio me comunica con fecha de primero de Octubre último, aunque anticipadamente me parece debo poner en consideración de V.

—brindan con un licor italiano tres elegantemenmte vestidos—. ¡Salud! —Por el éxito del negocio… (Sonríe) —Porque siempre esté repleto…

Antonio Domínguez Hidalgo

Pues a hacerlo en grande, pero sin escándalo ni daño. No provenía este sistema de blandura de corazón, sino de cálculo habilísimo para evitar un mal negocio que parase en la horca.

Emilia Pardo Bazán

El rapaz, Raimundo, trabajaba, lo mismo que las dos mujeres, por cuenta de un contratista, hombre agenciador, que hacía el negocio de proporcionar gente a los que tenían obras en planta, cobrando los jornales a peseta y abonándolos a real.

Emilia Pardo Bazán

Y la vieja, después de soltar en otra el lío de sus artículos de venta, sentóse en una silla, la cual crujió de modo amenazador bajo la imponente balumba de la anciana. -Qué, ¿se ha jecho mucho negocio?

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